¡Almas que aman los paisajes sombríos, sean bienvenidas!
He abierto una puerta sin mirar a quien se asome, sin expectativas ni objetivos claros, sólo he dejado que mis visitantes acudan a este paraje de sombras donde se inscriben las palabras de aquellos que optaron por dejar que su imaginación y fantasías fueran conducidas a esos rincones de la realidad donde los hilos de nuestra existencia se pliegan y pierden sus extremos.
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